Laguna Loriscota, Moquegua
Viaje Profundo al Corazón del Slow Turismo Andino
En el extremo sur del Perú, donde las montañas se funden con el cielo y el viento susurra historias ancestrales, se encuentra un lugar que desafía el ritmo del mundo moderno: la Laguna Loriscota. Ubicada en la región Moquegua, a más de 4,500 metros sobre el nivel del mar, esta laguna no es solo un atractivo natural. Es un refugio espiritual, un espejo de agua que invita a detenerse, respirar y redescubrir la conexión con la naturaleza, el tiempo y uno mismo.
Este destino encarna a la perfección el espíritu del slow turismo, una forma de viajar que prioriza la conciencia, la sostenibilidad, el respeto por la cultura local y la profundidad emocional sobre la velocidad o el check-list turístico. A través de esta guía, te llevaremos paso a paso por todo lo que necesitas saber para vivir una experiencia transformadora en la Laguna Loriscota y su entorno rural altoandino.
¿Dónde está ubicada la Laguna Loriscota?
La Laguna Loriscota se encuentra en el distrito de Carumas, dentro de la provincia de Mariscal Nieto, en el departamento de Moquegua, al sur del Perú. Está situada en una planicie de altura, rodeada de montañas, bofedales, salares y un paisaje natural casi virgen. Su ubicación remota ha hecho que se mantenga fuera del radar del turismo masivo, preservando así su esencia y su mística.
La laguna forma parte del ecosistema que alimenta el sistema hídrico de la región, y tiene un valor estratégico y cultural para las comunidades locales. Su cercanía con la zona de Pasto Grande la conecta con otras lagunas altoandinas y formaciones volcánicas, creando un corredor natural de biodiversidad y belleza paisajística.
Cómo llegar: Rutas y tiempos estimados
Desde la ciudad de Moquegua:
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Primera etapa: Moquegua a Carumas – 90 km (2 a 2.5 horas en vehículo particular). La carretera está en buen estado, pero tiene curvas pronunciadas y ascensos.
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Segunda etapa: Carumas a Laguna Loriscota – 40 km (1.5 horas en trocha afirmada). Requiere vehículo 4×4, ya que el camino cruza zonas de puna, bofedales y tramos de tierra.
Si no cuentas con movilidad propia, puedes:
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Contratar un tour con operadores locales de turismo vivencial o ecológico.
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Coordinar con autoridades locales o familias anfitrionas que ofrecen transporte rural comunitario.
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Organizarte con otros viajeros para compartir movilidad.
Clima en la zona y recomendaciones
El clima en Loriscota es el típico de las zonas altoandinas: intenso, seco y frío, pero con cielos limpios durante el día y una atmósfera prístina.
Temporadas:
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Temporada seca (abril a noviembre): Ideal para visitar. Cielos despejados, baja probabilidad de lluvia, paisajes definidos y caminatas agradables.
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Temporada de lluvias (diciembre a marzo): Presencia de lluvias moderadas, granizo ocasional y clima más nublado.
Temperaturas promedio:
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Durante el día: entre 8 °C y 16 °C
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Durante la noche: entre -5 °C y 2 °C
Consejos por el clima:
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Lleva ropa térmica, rompevientos y protección solar.
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Aclimátate al menos 24 a 48 horas en zonas intermedias como Moquegua o Carumas.
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Hidratación constante y evitar comidas pesadas antes de subir.
Historia y significado cultural de Loriscota
La Laguna Loriscota ha sido parte del imaginario y la vida cotidiana de las comunidades aymaras y quechuas desde hace siglos. Aunque su nombre tiene diferentes interpretaciones, la más aceptada es la que proviene del aimara «luri» (loro) y «quta» (laguna), es decir, «laguna de los loros». Algunos cronistas locales indican que antiguamente existían aves de colores que habitaban la zona, hoy desplazadas por los cambios climáticos.
Además de su valor natural, Loriscota es un lugar considerado sagrado por los pobladores. Aquí se practican antiguos rituales de ofrenda a la Pachamama (madre tierra) y a los apus (espíritus tutelares de las montañas). En fechas especiales como los equinoccios, los pastores locales aún realizan pagos simbólicos con hojas de coca, chicha, flores y alimentos como muestra de gratitud y petición de abundancia.
Loriscota también fue una parada clave en rutas de intercambio entre las tierras altas del altiplano y las costas del sur peruano durante el periodo prehispánico. Se han encontrado vestigios arqueológicos cercanos que podrían indicar presencia de antiguos caminos incaicos y estructuras ceremoniales.
Atractivos turísticos naturales y culturales
La laguna en sí misma es el mayor atractivo, pero su entorno ofrece múltiples formas de explorar, sentir y vivir.
Principales atractivos:
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La laguna: Agua transparente y calma, ideal para contemplación, fotografía y descanso.
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Bofedales y pastizales: Ecosistemas únicos donde crecen plantas endémicas y habitan camélidos andinos como vicuñas y alpacas.
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Avistamiento de aves: Especialmente parihuanas, flamencos andinos y patos silvestres.
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Senderismo suave: Rutas no señalizadas pero caminables por los bordes de la laguna, ideales para paseos lentos y seguros.
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Observación astronómica: Cielos despejados sin contaminación lumínica, ideales para ver estrellas, la Vía Láctea y constelaciones incaicas.
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Interacción comunitaria: Puedes visitar familias locales que aún mantienen formas tradicionales de vida, ganadería y cultivo.
Actividades recomendadas para slow turismo
La clave del slow turismo es hacer menos, pero sentir más. Aquí algunas experiencias esenciales:
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Caminar sin rumbo fijo, con calma y atención plena.
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Observar los reflejos del cielo en la laguna y practicar meditación o respiración consciente.
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Tomar notas, escribir un diario o pintar el paisaje.
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Cocinar o compartir una comida con familias campesinas.
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Participar en un ritual andino si tienes la oportunidad.
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Practicar fotografía o dibujo naturalista.
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Simplemente descansar y escuchar el silencio.
Gastronomía local
En Carumas y las zonas rurales cercanas, puedes disfrutar de una cocina casera, sabrosa y 100% orgánica. Todos los ingredientes provienen de la misma tierra: cultivos familiares, recolección natural o crianza artesanal.
Platos típicos:
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Caldo de cordero con papas nativas.
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Guiso de quinua con queso fresco.
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Chuño con ají huacatay.
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Olluco con charqui (carne seca).
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Kankacho moqueguano (cordero al horno con especias).
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Tortilla de hierbas andinas.
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Infusiones calientes de muña, coca y chachacoma.
Los desayunos suelen incluir mates calientes, pan serrano y quesillo fresco.
Precios estimados y presupuesto general
Concepto | Costo estimado por persona |
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Transporte privado desde Moquegua (ida y vuelta) | S/ 300 – 400 |
Tour grupal con guía (todo incluido) | S/ 180 – 250 |
Alimentación (por comida) | S/ 10 – 20 |
Hospedaje rural en Carumas | S/ 40 – 80 por noche |
Guía local comunitario (opcional) | S/ 60 – 100 |
Participación en ritual andino (opcional) | S/ 30 – 50 donación |
Alquiler de camping (si aplica) | S/ 20 – 40 |
Total estimado para un viaje de 2 días / 1 noche: Entre S/ 300 y S/ 500, dependiendo del transporte y alojamiento elegido.
Hospedaje y opciones para pernoctar
No hay hoteles turísticos cerca de la laguna, pero sí hospedajes rurales en Carumas y otras comunidades. Son casas familiares adaptadas, con habitaciones simples, servicios básicos y comida casera.
También es posible acampar cerca de la laguna, aunque esto requiere planificación, equipo adecuado y respetar las normas de conservación. Algunos comuneros ofrecen zonas seguras para campistas.
Consejos de viaje útiles
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Lleva ropa de abrigo en capas. El clima cambia rápido.
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Aclimátate en Moquegua o Carumas antes de subir.
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Evita el consumo de alcohol y comidas pesadas antes de subir por la altitud.
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Camina lento, respira profundo y descansa cuando lo necesites.
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No dejes basura, ni alteres el entorno natural.
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Lleva una linterna, batería externa y botiquín personal.
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Respeta el silencio del lugar y la vida de la comunidad.
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Pregunta antes de tomar fotos a personas o rituales.
Conclusión
La Laguna Loriscota no es un lugar para pasar apurado. Es un espacio para quedarse, sentir y recordar que la verdadera riqueza de un viaje no está en lo que se ve, sino en cómo se vive. Este rincón escondido de Moquegua es perfecto para quienes buscan un viaje introspectivo, culturalmente respetuoso y espiritualmente nutritivo. En tiempos de ruido, prisas y pantallas, Loriscota nos ofrece la oportunidad de volver al silencio, a lo simple y a lo sagrado.